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¿Por qué corres lento? Posibles causas y cómo solucionarlas

¿Sientes que por más que entrenas, no logras mejorar tu velocidad al correr? Tranquilo, no eres el único. Hay muchas razones por las que podrías estar corriendo más lento de lo que te gustaría… y todas tienen solución.

Aquí te contamos las causas más comunes que te están frenando, y qué puedes hacer para salir del “modo tortuga” y entrar en “modo runner pro” .

1. Siempre corres al mismo ritmo

El error: Hacer todos tus entrenamientos al mismo ritmo cómodo.
El resultado: Tu cuerpo se adapta, se estanca y no mejora.

La solución:

• Incluye entrenamientos de velocidad (fartlek, intervalos).
• Haz al menos una sesión de tempo por semana.
• Rómpela con cuestas para ganar potencia.

2. Te falta fuerza (especialmente en core y piernas)

El error: Hacer todos tus entrenamientos al mismo ritmo cómodo.
El resultado: Tu cuerpo se adapta, se estanca y no mejora.

La solución:

• Agrega 2 días de entrenamiento de fuerza funcional a tu rutina.
• Trabaja especialmente glúteos, cuádriceps, core y tobillos.

3. No descansas lo suficiente

El error: Creer que más es mejor.
El resultado: Estás sobreentrenado, tu cuerpo no se recupera y pierdes rendimiento.

La solución:

• Prioriza el descanso: al menos un día completo sin correr por semana.
• Dormir bien es clave: 7-9 horas.
• Usa recuperación activa (foam roller, estiramientos, presoterapia).

4. Mala técnica de carrera

El error: Correr con zancadas muy largas, hombros tensos, o pisada ineficiente.
El resultado: Malgastas energía y pierdes eficiencia.

La solución:

• Prioriza el descanso: al menos un día completo sin correr por semana.
• Dormir bien es clave: 7-9 horas.
• Usa recuperación activa (foam roller, estiramientos, presoterapia).

5. Mala alimentación e hidratación

El error: Comer poco o mal, correr deshidratado.
El resultado: No tienes energía suficiente para mejorar tu ritmo.

La solución:

• Prioriza el descanso: al menos un día completo sin correr por semana.
• Dormir bien es clave: 7-9 horas.
• Usa recuperación activa (foam roller, estiramientos, presoterapia).

6. No sigues un plan estructurado

El error: Correr sin dirección.
El resultado: No hay progresión ni medición.

La solución:

• Sigue un plan de entrenamiento según tu nivel y objetivo.
• Alterna intensidades, volúmenes y tipos de sesión.
• Ajusta según cómo responde tu cuerpo.

7. Estás en una fase de adaptación (y no lo sabías)

El error: Creer que siempre debes mejorar cada semana.
El resultado: Te frustras y abandonas antes de ver resultados.

La solución:

• Ten paciencia. La mejora no es lineal.
• Hay semanas donde solo estás acumulando base.
• Si estás constante, el progreso llega (y se nota).

Correr lento no significa que lo estés haciendo mal, pero sí puede ser una señal de que necesitas ajustar tu entrenamiento, técnica o hábitos. No se trata solo de “echarle más ganas”, sino de entrenar con inteligencia y estrategia.

Pequeños cambios pueden hacer una gran diferencia en tus ritmos y en cómo te sientes al correr. ¡No te rindas, que la velocidad viene con constancia!