Correr es simple, ¿no? Solo necesitas unos tenis y salir a la calle. Pero detrás de esa simplicidad, hay muchos mitos que se han repetido tanto… que parecen verdades absolutas. Hoy vamos a desmitificar algunos de los más comunes para que entrenes con más claridad, seguridad y resultados.
- “Correr daña las rodillas”
El mito: Correr desgasta tus articulaciones y terminarás con problemas de rodilla.
La verdad: Si corres con buena técnica, el calzado adecuado y no te excedes, correr fortalece músculos, ligamentos y articulaciones.
El verdadero riesgo está en la mala técnica, el sobreentrenamiento o ignorar el dolor. - “Si no sufres, no estás entrenando bien”
El mito: Cada sesión debe ser un castigo.
La verdad: El progreso viene del equilibrio. El sobreesfuerzo continuo solo lleva al estancamiento o a una lesión.
Escuchar a tu cuerpo no es rendirse. Es entrenar con inteligencia. - “Tienes que correr todos los días”
El mito: Para mejorar, no debes descansar.
La verdad: El descanso es parte del entrenamiento. Es en la recuperación donde el cuerpo mejora.
3 a 5 días por semana, combinando intensidades y descansos, es ideal para la mayoría. - “Solo necesitas correr para prepararte para una carrera”
El mito: Correr es suficiente.
La verdad: El entrenamiento cruzado, la fuerza y la movilidad son igual de importantes para evitar lesiones y correr mejor.
Nadar, pedalear o entrenar fuerza puede potenciar tus resultados. - “Correr es solo para gente joven y delgada”
El mito: Si no tienes “cuerpo de corredor”, no deberías intentarlo.
La verdad: Correr es para todos. Hay corredores de todas las edades, tallas y contextos.
La constancia supera al “cuerpo ideal”. Lo importante es empezar. - “Correr te hace perder músculo”
El mito: Si corres, te vas a volver “flaco y débil”.
La verdad: El músculo no se pierde por correr, sino por no entrenarlo o alimentarse mal.
Puedes correr y tener fuerza. Solo incluye entrenamiento de resistencia y buena nutrición. - “Los gadgets y apps lo son todo”
El mito: Si no tienes reloj, Strava, o mil métricas, no estás entrenando bien.
La verdad: Las herramientas ayudan, pero no reemplazan tu intuición, esfuerzo y constancia.
No necesitas tecnología para ser un gran corredor. Solo necesitas disciplina (y buenos tenis).
Conclusión: corre con cabeza, no con mitos
Correr tiene muchos beneficios, pero para disfrutarlos hay que entrenar con verdad y consciencia, no con creencias desactualizadas. Cuestiona lo que escuchas, infórmate y haz lo que funcione para tu cuerpo.